Intervención de Sonia Schott en el foro “Venezuela: Is There a Constitutional Solution” organizado por el “Center for Latin American Issues” (CLAI) de la Universidad de George Washington

 
17 de enero de 2003


 
       Precisamente es una solución constitucional lo que reclaman los millones de venezolanos, de todas las tendencias, que todos los días marchan en Venezuela. Hasta ahora no se ha encontrado y si en los próximos días no se encuentra, la violencia se impondrá como solución, de allí la importancia de una discusión como esta, por lo que ella pueda aportar para conocer mejor la crisis en Venezuela. Agradezco al Profesor Ferrer y a la Universidad George Washington por esta magnifica iniciativa y la oportunidad que me han servido para exponer mis puntos de vista, que me gustaría aclarar no pretende asumir la vocería de nadie, son solo las reflexiones de una periodista.
 
Para comenzar quisiera compartir con ustedes algunas consideraciones, muy breves, que me permitan delimitar un marco de referencia para esta intervención.
 
Introducción
 
Políticamente, la sociedad venezolana no era particularmente activa, se reducía a cumplir con las citas que imponía la agenda constitucional. ¿A qué se debía esta escasa participación? A muchos factores, entre los que destaca una bonanza petrolera, que permitió a la dirigencia política de ese entonces lograr y sustentar los consensos para la gobernabilidad precisamente en los ingresos que producía la exportación del hidrocarburo. Me atrevería incluso a afirmar que esos consensos políticos no se negociaron sino que se adquirieron con el petróleo, tan es así que cuando menguarnos los ingresos por este rubro, los consensos se hicieron más esquivos y la gobernabilidad cada vez más precaria. Era un liderazgo político que no había logrado desarrollarse muy bien en el arte de consensuar y menos aún de hacer una oposición efectiva.
 
Es así como la década de los 80 trascurre entre insatisfacciones y propuestas de reformas que no llegaron a colmar las expectativas. En los noventa, el agotamiento del bipartidismo se hizo evidente y el liderazgo político, con una credibilidad muy disminuida y con ambigüedades, es superada por una idea de cambio que supo vender muy bien el Candidato Hugo Chávez. Así, en 1.998 la gente no voto por la persona, sino porque representaba lo opuesto a lo existente, porque pensaban y ciertamente creían que todo iba a cambiar. Votaron por el cambio, por la esperanza, no por la persona.
 
A partir de ese entonces, la promesa de cambio fue cumplida quizás en demasía: Todo ha sido modificado, incluso trastornado, hasta el nombre del país cambió, al punto que hoy se requieren muchas horas para comprar gasolina y la sociedad irreconciliablemente dividida en dos. El resultado es que Venezuela se hizo demasiado pequeña para contener en su territorio a todos los venezolanos. ¡En tan solo cuatros años!
 
¿Cómo era la Venezuela de hace 4 años? Muy diferentes a la actual, ciertamente con significativas dificultades de orden económico, con un liderazgo político sin mucha credibilidad e iniciativa, con unos medios de comunicación que con las dificultades clásicas cumplían su función informativa, con instituciones que sin ser perfectas cumplían sus funciones, permitiendo incluso esa prueba suprema como fue la destitución de un Presidente y que un militar golpista llegara posteriormente por la vía electoral a la presidencia de la republica; era una sociedad no muy politizada, cierto, pero aprendió muy rápido el sentido de la participación; la permeabilidad social era de las más alta de Latinoamérica, con una convivencia producto de esa tolerancia que se impone en la sociedades formadas por inmigrantes, que incluso hizo del color esa variedad t uno de sus mayores atractivos, no había discriminación, los gabinetes presidenciales o embajadores venezolanos en el exterior era la mejor muestra de esa integración racial. Con militares en los cuarteles, que admitían su sumisión al poder civil, en fin con diferencias socioeconómicas significativas que reclamaban cambios Había dificultades y muchas, pero también había libertad sin fraccionamiento de la sociedad.
 
Hoy Venezuela se presenta ante el mundo como una sociedad irreconciliablemente dividida, desgarrada e intolerante, altamente politizada y participativa dispuesta a no ceder su puesto; con militares activos y en retiro desempeñado las más importantes responsabilidades del Estado, incluso autorizados por el Presidente de la República para desconocer las decisiones del Poder Judicial. Por ende un Estado sin instituciones. Los medios de comunicación enfrentados al gobierno para poder sobrevivir, donde todos se dicen lo que nunca debieron decirse. Con un panorama económico catastrófico y con millones de personas en las calles desde hace más de 44 días que imploran elecciones, la población civil es armada y una autoridad del gobierno tan extraviada que por paradójico que ello pueda parecer hace pocos días también el vicepresidente Rangel solicitó al Secretario General de la OEA que condenara unos actos de violencia que se cometieron en Caracas. ¿Si el gobierno no controla, entonces quién los hace? En fin sin ser apocalíptica, pero es escenario es muy cercano al caos.
 
Venezuela venía mal, ahora está a punto de eclosión.
 
És en estas condiciones, particularmente precarias, donde se debe encontrar una salida constitucional como propone este seminario. Se trata de una tarea titánica no solo encontrar la alternativa idónea, sino convencer a las partes de aplicarla. Por ello me pareció muy pertinente hacer esta introducción, mostrando hecho y no conjeturas, para que se pueda comprender el nivel de las pasiones que muchas veces no son la mejor compañía, pero allí están y eso quiero que lo tengan presente. Como ustedes seguramente habrán visto son millones de venezolanos los que están en las calles, no se trata de un lado la oligarquía -un país de 25 millones de habitantes no puede tener una oligarquía de varios millones- son de los dos bandos, de allí ese slogan de profunda raigambre democrática hoy tan de moda en Venezuela “Vamos a contarnos” No se puede menospreciar ninguna de las dos partes, toda solución pasa por la inclusión de todos y la mejor manera, repito es por la vía comicial. El problema es ¿cómo?
 
Las posibles salidas constituciones a la crisis venezolana

Las constituciones, siendo muy simplista son marcos de referencia normativa de las que se dotan las sociedades para alcanzar los objetivos comunes de sus ciudadanos. Es más que un código de conducta una referencia de comportamiento donde las interpretaciones suscitan discrepancias intra-poderes o incluso con los ciudadanos. La Constitución per-se no se auto garantiza ni se auto-interpreta, requiere de instituciones fuertes para su correcta aplicación, y sobre todo de una división de poderes tan transparente y nítido que no abrigue ninguna duda entre los ciudadanos. Cuando existen dudas en la ciudadanía sobre la independencia de poderes, se producen desequilibrios que trastornan la gobernabilidad e incluso llevan a la desobediencia civil, pero al final del día y cuando la crisis se hace insoportables y las instituciones no son creíbles, se imponen salidas que son una mezcla de lo jurídico y lo político o sea la negociación de interpretaciones constitucionales, en una primera instancia entre las partes actoras del conflicto. Pero, cuando esa posibilidad se cierra, la Comunidad Internacional puede venir en ayuda y si esta no puede hacer la puerta esta abierta para la violencia y la salida de fuerza. Esto último es lo que se está tratando de evitar en Venezuela, pero repito el tiempo actúan inexorablemente en contra.
 
En este sentido ustedes saben que las dos partes en Venezuela vienen tratando de encontrar una solución constitucional negociada que en los últimos tiempos pareciera concentrarse en una salida electoral. En efecto, con criterios a las antípodas y un paro general presionándolos, la oposición y el gobierno han venido trabajando con la ayuda del Secretario General de la OEA sin alcanzar ningún resultado. Queda la posible ayuda internacional con la ayuda de lo que se ha llamado el grupo de amigos de Gaviria, que bueno es recordarlo, no sustituyen a las partes en sus compromisos, simplemente ofrecen alternativas, pero lo que tiene que decidir son lo venezolanos.

Me referiré a cada una de estas alternativas, pero primero pasaré por la Constitución para ver que dice al respecto.
 
En cuanto a lo constitucional que sustenta la salida electoral.
 
Siendo muy breve, el artículo 5 de la Constitución de Venezuela establece que los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos y lo ejerce mediante el sufragio. El artículo 71 establece que toda materia de especial trascendencia podrá ser sometida a referéndum consultivo por iniciativa del Presidente y otras instancias, entre las que se encuentra la iniciativa popular siempre que sea solicitada por no menos del 10% del patrón electoral. Finalmente, el artículo 72 establece el referéndum revocatorio para todos los cargos y magistraturas de elección popular, siempre que haya transcurrido la mitad del período para el cual fue elegido el funcionario.
 
Sobre esta base la oposición ha propuesto un referéndum consultivo (que por su naturaleza no es vinculante) para el próximo 2 de febrero para que si una mayoría se pronuncia en contra del presidente Chávez, este renuncie, para luego convocar a elecciones generales. Su realización esta sujeta a varias condiciones entre ellas al resultado de una acción en su contra que cursa por ante el Tribunal Supremo de Justicia En cualquier caso, el Presidente ha reiterado que no renunciará y sin compromiso alguno remite la oposición para agosto de este año cuando se abriría la posibilidad a un referéndum revocatorio. La presión de la calle es cada vez más insoportable, las dos partes se desconfían mutuamente y lo que es más graves que el venezolano común luego de tantos sacrificios consentidos durante el paro y con la industria petrolera seriamente afectada, no aceptará dilaciones, porque ello equivaldría a abrirle la puerta a la violencia.
 
Que hacer en una situación como estas? Realmente no lo sé, porque las partes, gobierno y oposición, han ido avanzando sin haber dejado puertas abiertas o alternativas en una negociación del todo o nada, y lo que es más grave, el gobierno ha perdido la gobernabilidad del país y la oposición está enfrascada en un paro sin alternativas. Creo que el asunto se les fue de las manos a los actores internos y en los actuales momentos solo vislumbro una salida constitucional con la ayuda de la comunidad internacional, en una especie de negociación en el seno de lo que se está dando por llamar el grupo de amigo de Gaviria, donde la voz cantante la llevan Estados Unidos y Brasil y que incluso cuenta con la ayuda del Secretario General Annan.
 
La posible salida constitucional
 
Pienso cualquier salida tiene que ser honorable para las dos partes y creo que debiera contener los siguientes acuerdos:
1.- Suspensión inmediata del paro
2.- Referéndum vinculante para marzo o abril (garantizado por la OEA)
3.- Restituir la nómina de PDVSA.
4.- No realizar ninguna acción que por su contenido alcance o significación pueda deteriorar o afectar la convocatoria al referéndum.
5.- Desarme de la población civil.
6.- Activar una comisión internacional de investigación de los hechos del 11 al 14 de abril del. 2.002.

Esta propuesta, que pareciera ser utópica tiene la virtud de estar dentro de la constitución, le ofrece una salida honorable a las partes y cortaría inmediatamente el paro de actividades. Todas esas virtudes reunidas aunadas al clamor de muchos venezolanos y el empuje decidido de la Comunidad Internacional quizás puedan contra la manifiesta intransigencia que hasta la fecha han hecho gala las partes en Venezuela. Porque al final de todo, hay que reconocer que el Gobierno en Venezuela no lo ha hecho bien y son dudas lo que despierta, la oposición no ha sido mejor y no despeja incógnitas. Pero sobre lo que nadie tiene derecho de dudar es sobre esa formidable fuerza y convicción que ha demostrado el pueblo venezolano. No dejarla extraviar e impermitir que se mute en violencia es un compromiso que el más elemental principio de solidaridad humana compromete.
 
El rol de los medios de comunicación en la crisis política venezolana

No quisiera concluir esta intervención sin referirme a un tema que me es muy caro, el del rol de los medios de comunicación en esta crisis. Este es un tema muy controversial en el que, adelanto, se han cometido excesos. No los justifico, simplemente aporto elementos para que ustedes se formen su propio criterio.
 
Como dije no hay duda que se han producido excesos informativos y verbales en una Venezuela donde la incapacidad de las instituciones es evidente y los medios fueron llevados a asumir un rol que no les corresponde.
 
Hace algunos años aquí mismo se escribió unos de los episodios más dramático de la vida política norteamericana, lo hizo un periódico, The Washington Post y ganó su apuesta ¿Qué hubiera sido si el que hubiera escrito la historia hubiese sido el Presidente Nixon?. La realidad seria muy diferente. Son muchos los casos en que la verdad ha cedido el paso a la versión oficial, pero cuando hay instituciones, ellas permites en gran medida que la verdad aflore.
 
Lamentablemente ellas no existen en Venezuela y esta inmensa falla institucional dejó a los medios expuestos, solos frente a un Gobierno que lo ataca constantemente y del otro laso una población profundamente politizada que está ávida de información, porque no cree en la versión oficial. ¿Qué parte de la verdad sabríamos si los medios venezolanos no hubieran adoptado esta posición? Al respecto les cuento que hace pocos días, en pleno paro, el Vice-presidente de la República, el segundo hombre en el poder, que ejerció por mucho tiempo como periodista, José Vicente Rangel, dijo al mundo que la situación en Venezuela era “excesivamente normal” No es excesiva y ajena a la verdad esa afirmación. ¿Cómo se sentirá ese venezolano común que cada día se hunde más en las penurias? Los medios, quizás en demasía, muestran las marchas, el desabastecimiento, los incidentes y enfrentamientos, eso es lo que lamentablemente pasa todos los días en Venezuela y la gente les creen, porque los siguen apoyando. Si ellos se sintieran defraudados, pues los desecharían.
 
El acceder a la información es básico en democracia, es más, no dudo en afirmar que mientras mas medios e información existan, el publico ser’a el más beneficiado porque tendrá a su disposición mayores posibilidades de informarse mejor, lo peor es una sola visión.. Lo de la polarización de la información es una consecuencia del momento político, pero con todo, prefiero tener las dos visiones y yó formarme la mía. Si no estuvieran esos medios en Venezuela, estoy segura que hoy no estuviéramos aquí, porque nadie se interesa en estudiar y debatir la situación de un país cuya situación es “excesivamente normal” Tampoco hace falta que las Cancillerías vean las BBC de Londres para que los Embajadores no pierdan sus puestos.
 
El rol de los medios de comunicación en la crisis política venezolana es un muy interesante sujeto de estudio. ¿Quién escribirá la historia de este episodio político? está aún por definirse. Pero si le aseguro que los medios en Venezuela, al no permanecer callados tomaron una decisión, un compromiso de vida con la democracia, con los venezolanos y con su propia conciencia, a sabiendas que solo en libertad se puede construir la Venezuela amplia y generosa que todos quieren.
 
Sonia Schott